Cómo pasar un la mañana de un viernes de resaca, en el baño. Lejos de los 373,15 grados Kelvin que hacen fuera, lejos del salmón al horno que ha hecho mama, lejos de mi habitación y de estar de audiopresente en las charangas de los vecinos. Cerca de cosas más prácticas, cómo por ejemplo el grifo del agua, el retrete, el cortauñas o algún lugar dónde enterrar mi hígado. Y tener hipo. Creedme, se de lo que hablo.
Oh dios santo, ni siquiera tengo una toalla para ducharme. Me niego a salir fuera.Ya lo rezaba el cuadragésimo sexto salmo "las baldosas son nuestro refugio y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones. Por tanto no temeremos aunque la tierra sufra cambios, y aunque los montes se deslicen al fondo de los mares, aunque bramen y se agiten las aguas, aunque tiemblen los montes con creciente enojo".
Tito el Bambino estaba en lo cierto, y cuándo alguien tiene la razón hay que dársela. El amor es magia, el amor es Morgan Freeman girando el pestillo y entrando en el baño con una toalla (sin motivos playeros) y un colacao fresquito.
Anotaciones para un futuro inmediato: enamorarse.
ay Alex, cómo me gustas
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